Las personas que ofrecen un cuidado a familiares con demencia y no tienen un entrenamiento formal, con frecuencia experimentan un estrĂ©s abrumador que a veces se traduce en una ansiedad incapacitante o una depresiĂ³n. Las intervenciones para aliviar esta tensiĂ³n no siempre son eficaces.
Steven Zarit, profesor y director del desarrollo humano y estudios familiares, estudiĂ³ los 15 factores de estrĂ©s mĂ¡s comunes para los cuidadores, incluyendo la tensiĂ³n financiera, el comportamiento del paciente, la frecuencia de la ayuda de familiares y amigos y las exigencias de tiempo. Los resultados, publicados en un nĂºmero reciente de Envejecimiento y Salud Mental, mostraron que las 67 personas del estudio experimentaron cantidades y tipos de estrĂ©s radicalmente diferentes.
«Lo problemas de conducta de la persona dependiente son un factor de estrĂ©s comĂºn», dijo Zarit.
DIFERENTES FACTORES DE ESTRÉS
«Otras personas sienten mĂ¡s tensiĂ³n por la sensaciĂ³n de que han perdido relaciĂ³n con sus familiares, o debido a conflictos con sus hermanos u otros parientes.
Muy a menudo la atenciĂ³n se prolonga durante cinco o siete años, pero algunos cuidadores pueden asumir este papel durante 15 a 20 años.
El mĂ©todo mĂ¡s comĂºn para ayudar a los cuidadores es enseñarles habilidades de afrontamiento especĂficas para los factores de estrĂ©s, aunque como ya hemos dicho los factores de estrĂ©s son muy dispares y en muchas ocasiones estas habilidades dejan de lado otros factores.
Por ejemplo, una intervenciĂ³n podrĂa centrarse en los comportamientos habituales de una persona con demencia, explicando por quĂ© ciertos comportamientos se producen y cĂ³mo los mĂ©dicos pueden cambiar dichos comportamientos. Con esta intervenciĂ³n se espera que se mejoren los niveles de estrĂ©s porque el paciente, con ayuda mĂ©dica, puede cambiar esos comportamientos.
Sin embargo, esta intervenciĂ³n especĂfica sĂ³lo ayudarĂ¡ a aquellos cuidadores que estĂ¡n preocupados por el comportamiento de sus familiares con demencia y dejarĂ¡ fuera a aquellos cuidadores que estĂ©n preocupados por otros aspectos.
El estudio de Zarit indicĂ³ que las personas experimentan una amplia variedad de factores estresantes. Muchas organizaciones no estĂ¡n en condiciones de ofrecer programas integrales o pueden llegar a sĂ³lo un pequeño subconjunto de los cuidadores estresados.
PREVENIR EL ESTRÉS ANTES QUE CURARLO
«La mayorĂa de los cuidadores cuentan con poca o ninguna ayuda», dijo Zarit. «La familia tiene que pagar el costo fĂsico, emocional y financiero de la atenciĂ³n, que puede ser desorbitado. Cuando el cuidador se abruma, se eleva la probabilidad de tener una grave deficiencia en la situaciĂ³n de cuidado.» En algunos casos, hay informes de negligencia, abuso o incluso homicidio.
La mayorĂa de las intervenciones se deberĂan adoptar como una medida preventiva que llegue al cuidador antes de que el estrĂ©s se convierta en algo abrumador.
De acuerdo con Zarit, un enfoque prometedor es el uso de una intervenciĂ³n de adaptaciĂ³n, que puede ser adaptado segĂºn los factores de riesgo que varĂan en cada individuo. Algunas de estas intervenciones existen en el mundo real y tienen Ă©xito. Sin embargo, la mayorĂa de estas intervenciones se publican y nunca llegan a ser ampliamente utilizadas, dijo Zarit.
Aun cuando las intervenciones actuales no siempre son eficaces, existen opciones para aliviar el estrĂ©s y mantener el bienestar en una relaciĂ³n de cuidado. En investigaciones anteriores, Zarit ha encontrado que las reuniones de la familia, es decir, conseguir el apoyo de una familia extensa puede mejorar el bienestar de los individuos en la relaciĂ³n.
Otra vĂa que ha investigado Zarit es utilizar servicios de atenciĂ³n de dĂa. Él ha visto la retroalimentaciĂ³n positiva y recomienda la «guarderĂa» a los que se lo pueden permitir, aunque sea por un par de dĂas cada semana. Con el cuidado diurno para adultos, no sĂ³lo se le da al cuidador un descanso sino que ofrece actividades estructuradas para la persona con demencia.
Os dejo un vĂdeo sobre las personas que cuidan a grandes dependientes: