Tratamiento del Trastorno Bipolar: terapia para la Manía y la Depresión

El tratamiento y la terapia para las fases de manía y depresión no depende únicamente de la medicación. En este completísimo artículo tendrás una guía completísima para comprender todo lo relacionado con esta enfermedad. Si encuentras un artículo más completo y riguroso en internet relacionado con esta enfermedad me lo comunicas 😉

Antes de entrar en materia os dejo un breve vídeo de 5 minutos en el que se explica en qué consiste el trastorno bipolar y sus posibles tratamientos.

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Si padeces un trastorno bipolar o conoces a alguien que lo padezca, es conveniente que busques ayuda inmediatamente; cuanto antes empieces un tratamiento, mayor será la probabilidad de que mejores. Un tratamiento efectivo para el trastorno bipolar atenúa los síntomas, reduce la frecuencia e intensidad de los cambios de humor y te ayuda a vivir una vida mejor.

Tratamiento del trastorno bipolar: lo que necesitas saber

El trastorno bipolar dura toda la vida. Cursa con altibajos impredecibles que, si se deja el tratamiento, pueden ser devastadores. Los episodios maníacos y depresivos recurrentes que caracterizan a este trastorno hacen que sea difícil llevar una vida estable y productiva. En la fase maníaca la persona se siente hiperactiva y le cuesta asumir responsabilidades y en la fase depresiva le es muy complicado hacer cualquier cosa. Un diagnóstico temprano y un tratamiento pueden ayudar a evitar estos problemas.

El éxito de un tratamiento para el trastorno bipolar depende de la combinación de varios factores. Únicamente la medicación no es suficiente. Para obtener el máximo provecho del tratamiento es importante conocer bien el trastorno, preguntar cualquier duda a tu terapeuta, tener un buen sistema de apoyo, seguir un estilo de vida sano y seguir tu propio plan de tratamiento.

La recuperación de un trastorno bipolar no ocurre de la noche a la mañana. Al igual que los cambios de humor propios del trastorno, el tratamiento también tiene sus propias subidas y bajadas. Encontrar el tratamiento adecuado lleva su tiempo y es posible que haya algún que otro contratiempo pero, siguiendo una cuidadosa organización y teniendo el compromiso de querer mejorar, puedes conseguir tener tus síntomas bajo control y vivir plenamente.

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

1. Conocer la diferencia entre tus síntomas y tu verdadero yo. Los profesionales de la salud pueden ayudarte a separar tu verdadera identidad de tus síntomas para que puedas ver cómo tu enfermedad afecta a tu conducta. Estate abierto a los comportamientos que deseas cambiar y fija metas para conseguir esos cambios.

2. Enseña a tu familia todo lo relativo a tu trastorno y haz que participe en el tratamiento. Tu familia puede ayudarte a identificar los síntomas, los comportamientos que lo acompañan y a ganar perspectiva sobre tu trastorno. También pueden motivarte y ayudarte a superar futuras crisis.

3. Lleva un estilo de vida saludable. La recuperación ha de ir acompañada de un estilo de vida sana que incluya dormir bien, comer alimentos saludables y evitar el alcohol, drogas y conductas de riesgo.

4. Encuentra el tratamiento que encaje contigo. Habla con tu médico acerca de cómo te afecta la medicación, especialmente los efectos secundarios que te molesten. Hay muchas opciones a probar. Es muy importante que hables primero con tu médico antes de realizar cualquier cambio en tu medicación u horarios.

Obtener un diagnóstico preciso para el trastorno bipolar

Obtener un diagnóstico preciso es el primer paso del tratamiento del trastorno. No siempre es fácil. Los cambios de humor del trastorno bipolar puede dificultar el distinguirlo de otros problemas como la depresión mayor, déficit de atención con hiperactividad y trastorno límite de la personalidad. Muchas personas con trastorno bipolar han tardado muchos años y han visitado a muchos doctores antes de que el trastorno fuera correctamente identificado y tratado.

Diagnosticar un trastorno bipolar puede ser complicado incluso para los profesionales más entrenados, por tanto lo mejor es visitar a un psiquiatra con años de experiencia en tratar este tipo de enfermedad en lugar de recurrir a un médico de familia u otro tipo de médicos. Un psiquiatra está especializado en salud mental y por ello es más probable que conozca las últimas investigaciones y tratamientos para el trastorno.

Un examen de diagnóstico para el trastorno bipolar suele consistir en lo siguiente:

1. Evaluación psicológica. El doctor o especialista en trastorno bipolar realizará un historial psiquiátrico completo. Tienes que responder preguntas relacionadas con tus síntomas, la historia de tu problema, cualquier tratamiento que hayas recibido anteriormente y si existen antecedentes familiares con trastornos en el estado de ánimo.

2. Historial médico y examen físico. No hay tests de laboratorio para identificar el trastorno bipolar. Pero tu doctor debe realizar un historial médico y un examen físico para descartar enfermedades o medicaciones que pudieran estar causando los síntomas que padeces. Una prueba para detectar trastornos tiroideos es particularmente importante ya que los problemas en la tiroides causan cambios de humor similares a los del trastorno bipolar.

Además de realizar un historial médico y psiquiátrico, tu doctor posiblemente hable con tu familia y amigos sobre tus cambios de humor y tu comportamiento. A menudo, las personas cercanas pueden dar una imagen más precisa y objetiva de tus síntomas.

Enfermedades y medicamentos que tienen síntomas similares a los del trastorno bipolar

* Trastornos tirodeos

* Los corticosteroides

* Los antidepresivos

* Trastornos suprarrenales (por ejemplo, Enfermedad de Addison, el síndrome de Cushing)

* Los medicamentos contra la ansiedad

* Los medicamentos para la enfermedad de Parkinson

* Deficiencia de vitamina B12

* Trastornos neurológicos (epilepsia, esclerosis múltiple)

Tipos de trastorno bipolar

Hay muchos tipos de trastorno bipolar. Cada tipo se identifica según el patrón de episodios de manía y depresión. El tratamiento que mejor se adapte a ti posiblemente varíe en función del tipo de trastorno que tengas.

1) Trastorno bipolar tipo I (manía y depresión). El trastorno bipolar tipo I es el más clásico y severo. Se caracteriza por, al menos, un episodio maníaco o un episodio mixto. La mayoría de las personas con trastorno bipolar tipo I han experimentado al menos un episodio de depresión mayor, aunque éste no haya requerido diagnóstico.

2) Trastorno bipolar tipo II (hipomanía y depresión). Los episodios de manía no forman parte del trastorno bipolar tipo II. En lugar de ella, tienen lugar episodios de depresión mayor e hipomanía, un tipo de manía leve. Si te diagnostican un trastorno bipolar tipo II, es porque has tenido que experimentar, a lo largo de tu vida, al menos un episodio hipomaniaco y uno de depresión mayor. Si alguna vez has tenido un episodio maniaco, tu diagnóstico debería cambiarse por el de trastorno bipolar tipo I.

3) Ciclotimia (hipomanía y depresión leve). Ciclotimia es un tipo leve de trastorno bipolar. Al igual que el trastorno bipolar, la ciclotimia consiste en cambios cíclicos de humor pero, sin embargo, los altibajos no son tan severos como para clasificarlos como manía o depresión mayor. Para el diagnóstico de ciclotimia debes experimentar numerosos periodos de hipomanía y de depresión leve al menos durante un periodo de 2 años. Debido a que las personas con ciclotimia corren el riesgo de desarrollar un trastorno bipolar, deben ser supervisados y tratados.

¿Trastorno bipolar o depresión?

El trastorno bipolar en frecuentemente diagnosticado como depresión. Una de las razones es porque la mayoría de las personas con trastorno bipolar buscan ayuda cuando se encuentran en el episodio depresivo del trastorno. Cuando se encuentran en el episodio maníaco, no reconocen el problema. La mayoría de las personas con trastorno bipolar se encuentran con mayor frecuencia en estado depresivo que en estado maníaco o hipomaníaco.

Ser erróneamente diagnosticado de depresión es potencialmente peligroso porque el tratamiento para la depresión del trastorno bipolar es distinto al tratamiento que requiere una depresión normal. De hecho, los antidepresivos pueden empeorar los síntomas del trastorno bipolar. Por ello es muy importante visitar a un especialista en trastornos del estado de ánimo para que te ayude a saber realmente el tipo de trastorno que padeces.

Indicadores que muestran que tu depresión es realmente trastorno bipolar:

Experimentar episodios repetidos de depresión mayor.

Tener el primer episodio de depresión mayor antes de los 25 años.

Tener un pariente de primer grado con trastorno bipolar.

Cuando no estás deprimido, tu estado de ánimo y los niveles de energía son más altos que los de la mayoría de la gente.

Cuando estás deprimido, te sueles quedar dormido con frecuencia y comes en exceso.

Los episodios de depresión mayor son cortos (menos de 3 meses).

Pierdes el contacto con la realidad cuando te encuentras deprimido.

Haber tenido depresión posparto anteriormente.

Haber desarrollado manía o hipomanía cuando consumías antidepresivos.

Si el antidepresivo que consumías perdió su efecto tras varios meses de uso.

Si has probado 3 o más tipos de antidepresivos sin éxito.

Fuente: PsychEducation.org

Explorar distintas opciones de tratamiento

Si tu doctor te diagnostica trastorno bipolar, te explicará las opciones de tratamiento que tienes y, posiblemente, te prescriba medicación. Serás remitido a otro profesional de la salud mental, como un psicólogo, terapeuta o especialista en trastorno bipolar para desarrollar un plan de tratamiento personalizado.

Tratamiento integral para el trastorno bipolar

Un plan de tratamiento integral para el trastorno bipolar tiene como objetivo aliviar los síntomas, restaurar la capacidad de funcionamiento, solucionar los problemas que la enfermedad haya podido causar en casa y en el trabajo y reducir la probabilidad de recurrencia.

Un plan de tratamiento completo consiste en:

* Medicamentos: la medicación es la piedra angular en el tratamiento del trastorno bipolar. Tomar una medicación que estabiliza los cambios de humor ayuda a minimizar los altibajos del trastorno bipolar y mantiene los síntomas bajo control.

* Psicoterapia: la terapia es esencial para hacer frente al trastorno bipolar y a los problemas que haya causado en tu vida. Trabajando con un terapeuta puedes aprender a lidiar con los sentimientos desagradables o difíciles, mejorar tus relaciones, manejar el estrés y regular tu estado de ánimo.

* Educación: la gestión de los síntomas y la prevención de las complicaciones comienza una vez tengas un amplio conocimiento del trastorno. La educación es un componente clave del tratamiento. Cuanto más sepáis tú y tus seres queridos sobre el trastorno bipolar, más preparado/a estarás para poder evitar problemas y hacer frente a los contratiempos.

* El estilo de vida: si controlas cuidadosamente tu estilo de vida, puedes llegar a mantener al mínimo los síntomas y los episodios de cambio de humor. Esto implicaría mantener un horario regular de sueño, evitar el alcohol y las drogas, seguir un programa de ejercicio constante, minimizar el estrés y mantener una rutina de exposición a la luz solar.

* Relaciones: vivir con trastorno bipolar puede ser difícil por lo que contar con un sistema de apoyo sólido puede marcar la diferencia en tu actitud y motivación. Participar en un grupo de apoyo para el trastorno bipolar te da la oportunidad de compartir tus experiencias y de aprender de otras personas que saben por lo que estás pasando. El apoyo de los amigos y de la familia tiene un valor incalculable.

La medicación en el tratamiento para el trastorno bipolar

La mayoría de las personas con trastorno bipolar necesitan medicación para poder mantener sus síntomas bajo control. Cuando la medicación se toma de manera continuada, puede reducir la frecuencia y severidad de los episodios de cambio de humor y, en ocasiones, prevenir su aparición por completo.

Si te han diagnosticado un trastorno bipolar, trabajarás con tu médico para encontrar la medicación o la combinación de medicamentos que más se adapten a tus necesidades. Puesto que cada persona responde a la medicación de manera diferente, es posible que tengas que probar distintos medicamentos antes de encontrar el que alivie tus síntomas.

* Hazte revisiones con frecuencia. Es importante que te hagas análisis de sangre regularmente para asegurarte de que los niveles de la medicación están en el rango terapéutico. Una supervisión frecuente te ayudará a mantenerte libre de síntomas.

* Continúa tomando la medicación aunque tu estado de ánimo esté estable. No dejes de tomar tus medicamentos cuando empieces a sentirte mejor; la mayoría de las personas necesitan tomarlos a largo plazo con el fin de evitar una recaída.

* No pienses que la medicación va a solucionar todos tus problemas. La medicación del trastorno bipolar puede ayudar a reducir los síntomas de manía y depresión, pero es importante que lleves un estilo de vida saludable para lograr el mayor nivel de bienestar. Esto supone rodearse de gente de apoyo, ir a la terapia y mucho descanso.

* Ten mucho cuidado con los antidepresivos. Las investigaciones demuestran que los antidepresivos no son especialmente eficaces en el tratamiento de la depresión del trastorno bipolar. Además, pueden desencadenar manía o acelerar los ciclos entre la depresión y la manía.

Terapia para el trastorno bipolar: una parte importante del tratamiento

Las investigaciones indican que las personas que toman medicación para el trastorno bipolar tienen más probabilidades de recuperarse más rápido si también reciben terapia. La terapia puede enseñarte a cómo hacer frente a los problemas que están causando tus síntomas (problemas en tus relaciones, en el trabajo y de autoestima). La terapia también puede abordar cualquier otro problema con el que estés lidiando como el abuso de sustancias o la ansiedad.

Tres tipos de terapia especialmente útiles en el tratamiento del trastorno bipolar:

* La terapia cognitivo-conductual
* La terapia interpersonal y de ritmo social
* La terapia centrada en la familia

Terapia cognitivo conductual

En la terapia cognitiva-conductual se examina cómo tus pensamientos afectan a tus emociones. Aprenderás a cambiar tus patrones de pensamiento y comportamientos negativos hacia formas más positivas de responder. Para el trastorno bipolar, la atención se centra en controlar los síntomas, evitar los desencadenantes que pueden llevar a una recaída y la resolución de problemas.

Terapia interpersonal y de ritmo social

La terapia interpersonal se centra en los problemas que tienes actualmente en tus relaciones, ayudándote a mejorarlas. Al abordar y resolver los problemas interpersonales, este tipo de terapia ayuda a reducir el estrés y, dado que éste es un desencadenante del trastorno bipolar, este enfoque orientado a las relaciones puede también ayudar a reducir los ciclos de cambio de humor.

La terapia interpersonal se combina a menudo con la terapia de ritmo social. Se cree que las personas con trastorno bipolar tienen su reloj biológico excesivamente sensible (un “cronómetro interno” que regula los ritmos circadianos). Este reloj se puede alterar fácilmente si hay interrupciones en el patrón diario de nuestra actividad, también conocido como «ritmos sociales.» Esta terapia de ritmo social se centra en estabilizar los ritmos sociales tales como dormir, comer y hacer ejercicio. Cuando estos ritmos se encuentran estables, los ritmos biológicos que regulan el estado de ánimo también lo estarán.

Terapia centrada en la familia

Vivir con una persona que tiene trastorno bipolar puede ser difícil y causar tensión en las relaciones familiares y de pareja, por ello, la terapia centrada en la familia se basa en restaurar un ambiente sano y de apoyo en casa. Educar a los miembros de la familia sobre la enfermedad y sobre cómo hacer frente a sus síntomas es un componente importante del tratamiento, así como la mejora de la educación y el trabajo de los problemas familiares.

Tratamientos complementarios para el trastorno bipolar

La mayoría de tratamientos alternativos para el trastorno bipolar son tratamientos complementarios, lo que significa que se deben utilizar junto con la medicación, terapia y la modificación del estilo de vida. Algunos de estos tratamientos complementarios son:

* Terapia de luz y oscuridad: al igual que la terapia de ritmo social, la terapia de luz y oscuridad se centra en el reloj biológico de las personas con trastorno bipolar. Este reloj, al ser fácilmente alterable, afecta a los ciclos de sueño-vigilia pudiendo desencadenar síntomas de manía y depresión. La terapia de luz y oscuridad regula estos ritmos biológicos (y, por lo tanto, reduce los ciclos de cambio del estado de ánimo) a través de una cuidadosa exposición a la luz. El componente principal de esta terapia consiste en la la creación de un ambiente de oscuridad restringiendo la luz artificial durante diez horas cada noche.

* Meditación de atención plena (mindfulness): las investigaciones han demostrado que la terapia cognitiva basada en mindfulness y en la meditación ayuda combatir y prevenir la depresión, ira, agitación y la ansiedad. El enfoque de mindfulness utiliza la meditación, el yoga y ejercicios de respiración para conseguir enfocar la conciencia en el momento presente y para romper patrones de pensamiento negativo.

* Acupuntura: la acupuntura está siendo estudiada actualmente como tratamiento complementario para el trastorno bipolar. Algunos investigadores creen que podría ayudar a las personas con este trastorno a través de la modulación de sus respuestas al estrés. Los estudios sobre el uso de la acupuntura para tratar la depresión han demostrado una reducción de los síntomas y cada vez existen más evidencias de que podría aliviar también los síntomas de la manía.

Me gustaría acabar con este vídeo en el que una persona aquejada de trastorno bipolar y que ha escrito un libro sobre ello, nos cuenta cómo es este trastorno:

psicologa Artículo escrito por Nuria Álvarez. Más información sobre Nuria aquí


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