Los pensamientos involuntarios

Cuando estamos preocupados por algo, nuestra mente es un hervidero de pensamientos involuntarios que giran alrededor del problema. El primer paso para afrontar eficazmente el problema es controlar nuestra mente, nuestros pensamientos. Son pensamientos involuntarios, es decir, que no controlamos. Tenemos que tomar control de nuestra mente, utilizar técnicas de concentración para lograr el control mental.

Estos pensamientos involuntarios terminan por convertirse en verdaderas «ralladas mentales» que incrementan el problema. Acabamos creando una película de terror en nuestra cabeza fruto del guión escrito por esos pensamientos involuntarios.

Cuando los pensamientos involuntarios se multiplican

pensamientos involuntarios

Esta forma de actuar que tiene la mente ante un problema es conocida en el mundo anglosajón como «overthinking». Los pensamientos llegan a saturarnos. Este problema tiene su propia jerga en la calle: «comidas de cabeza», «rallarse», «montarse películas», «darle vueltas al coco»…

Existe un símil para explicar el efecto que tienen los pensamientos involuntarios repetidos y constantes acerca de un problema: son como la masa de un pan. Cuando la amasamos expande su volumen. Cuando le damos vueltas a la cabeza una y otra vez los pensamientos negativos terminan acrecentándose.

Os recomiendo un libro que versa sobre este tema: Mujeres que piensan demasiado de Susan Nolen-Hoeksema (Editorial Paidós).


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