El cerebro necesita protecciĂłn porque es el “jefe de mandos” de tu organismo, y la barrera hematoencefálica cumple esta misiĂłn. El cerebro es el Ăşnico Ăłrgano conocido que tiene su propio sistema de seguridad, una red de vasos sanguĂneos que permite la entrada de nutrientes esenciales al tiempo que bloquea otras sustancias. Desafortunadamente, esta barrera es tan efectiva para proteger contra el paso de sustancias extrañas que a menudo evita que los medicamentos que salvan vidas puedan reparar el cerebro lesionado o enfermo.
Existen estudios que están buscando formas para engañar a esta barrera protectora y que de esta manera se puedan administrar los medicamentos necesarios a las personas enfermas.
Qué es
La evoluciĂłn ha hecho muchos esfuerzos para proteger al cerebro de cualquier daño externo. El cráneo tiene 7mm de grosor pero el cerebro tambiĂ©n está rodeado por un fluido protector (cerebroespinal, cerebro y columna vertebral) y una membrana protectora llamada meninges. Ambos proporcionan una mayor defensa contra las lesiones fĂsicas.

Otro elemento protector es la barrera hematoencefálica. Como su nombre indica, esta es una barrera entre los vasos sanguĂneos del cerebro (capilares) y las cĂ©lulas y otros componentes que forman el tejido cerebral. Mientras que el cráneo, las meninges y el lĂquido cefalorraquĂdeo protegen contra los daños fĂsicos, la barrera hematoencefálica proporciona una defensa contra los agentes patĂłgenos y toxinas que pueden estar presentes en nuestra sangre.
CĂłmo se descubriĂł
La barrera hematoencefálica se descubriĂł a finales del siglo XIX, cuando el mĂ©dico alemán Paul Ehrlich inyectĂł un tinte en el torrente sanguĂneo de un ratĂłn. Para su sorpresa, el tinte se infiltrĂł en todos los tejidos excepto el cerebro y la mĂ©dula espinal. En un experimento de seguimiento en 1913, uno de los estudiantes de Ehrlich inyectĂł el mismo tinte directamente en el cerebro de los ratones. Esta vez, los cerebros se volvieron azules, mientras que los otros Ăłrganos no lo hicieron.
Aunque estos experimentos sugirieron una barrera fĂsica entre el cerebro y el torrente sanguĂneo, no se pudo detectar tal barrera con los instrumentos de la Ă©poca. Si bien esto demostrĂł que existĂa una barrera entre el cerebro y la sangre, no fue hasta que los investigadores de la dĂ©cada de 1960 pudieron usar microscopios lo suficientemente potentes para determinar la capa fĂsica de la barrera hematoencefálica.
CĂłmo funciona
Ahora se sabe que la estructura clave de la barrera hematoencefálica que ofrece una barrera es la «uniĂłn estrecha endotelial». Las cĂ©lulas endoteliales recubren el interior de todos los vasos sanguĂneos. En los capilares que forman la barrera hematoencefálica, las cĂ©lulas endoteliales se encajan extremadamente cerca unas de otras, formando las llamadas uniones estrechas.

En otras palabras y para entederlo mejor, los vasos sanguĂneos del cerebro están recubiertos por cĂ©lulas endoteliales, que sirven de interfaz entre la sangre circulante y la pared vascular. Sin embargo, a diferencia de otros vasos sanguĂneos en el cuerpo, las cĂ©lulas endoteliales en el cerebro están fuertemente encajadas, creando una frontera casi impermeable entre el cerebro y el torrente sanguĂneo.
La estrecha brecha permite que solo pequeñas molĂ©culas, molĂ©culas solubles en grasa y algunos gases pasen libremente a travĂ©s de la pared capilar y hacia el tejido cerebral. Algunas molĂ©culas más grandes, como la glucosa, pueden ingresar a travĂ©s de las proteĂnas transportadoras, que actĂşan como puertas especiales que se abren solo para molĂ©culas particulares.
Alrededor de las cĂ©lulas endoteliales del vaso sanguĂneo hay otros componentes de la barrera hematoencefálica que no están estrictamente involucrados en impedir que las cosas se transmitan de la sangre al cerebro, pero que se comunican con las cĂ©lulas que forman la barrera para cambiar la selectividad del cerebro con la sangre.
¿Por qué la necesitamos?
Como hemos dicho más arriba, el propĂłsito de la barrera hematoencefálica es proteger contra toxinas o patĂłgenos circulantes que podrĂan causar infecciones cerebrales y, al mismo tiempo, permitir que los nutrientes vitales lleguen al cerebro. Su otra funciĂłn es ayudar a mantener niveles relativamente constantes de hormonas, nutrientes y agua en el cerebro, fluctuaciones en las cuales podrĂan interrumpir el ambiente finamente sintonizado.
Entonces, ¿qué sucede si la barrera hematoencefálica se daña o se ve comprometida de alguna manera? Una forma común de que esto ocurra es a través de la infección bacteriana, como en la enfermedad meningocócica. Las bacterias meningocócicas pueden unirse a la pared endotelial, causando que las uniones estrechas se abran ligeramente. Como resultado, la barrera hematoencefálica se vuelve más porosa, lo que permite que las bacterias y otras toxinas infecten el tejido cerebral, lo que puede llevar a la inflamación y, a veces, a la muerte.
TambiĂ©n se piensa que la funciĂłn de la barrera hematoencefálica puede disminuir en otras condiciones. En la esclerosis mĂşltiple, por ejemplo, una barrera hematoencefálica defectuosa permite que los glĂłbulos blancos se infiltren en el cerebro y ataquen las funciones que envĂan mensajes de una cĂ©lula cerebral (neurona) a otra. Esto causa problemas con la forma en que las neuronas se comunican entre sĂ.

ÂżCuándo se deberĂa atravesar?
La barrera hematoencefálica es muy eficaz para evitar que sustancias no deseadas accedan al cerebro, lo que tiene un inconveniente. La gran mayorĂa de los tratamientos farmacolĂłgicos potenciales no cruzan fácilmente la barrera, lo que representa un gran impedimento para el tratamiento de trastornos mentales y neurolĂłgicos.
Una posible soluciĂłn al problema, como apuntábamos al principio, es «engañar» a la barrera hematoencefálica para que permita el paso de la medicaciĂłn. Este es el llamado enfoque del caballo de Troya, en el cual la medicaciĂłn se fusiona con una molĂ©cula que puede pasar la barrera hematoencefálica a travĂ©s de una proteĂna transportadora. Otra manera de hacerlo es abrir temporalmente la barrera mediante el uso de ultrasonidos.
CĂłmo se puede atravesar
A travĂ©s de un extenso estudio, los cientĂficos han descubierto que los compuestos que son muy pequeños y/o solubles en grasa, como los antidepresivos, los medicamentos contra la ansiedad, el alcohol, la cocaĂna y muchas hormonas, pueden pasar a travĂ©s de las cĂ©lulas endoteliales que forman el cerebro de la sangre sin mucho esfuerzo.
En contraste, las molĂ©culas más grandes, como la glucosa o la insulina, deben ser transportadas por las proteĂnas. Estas proteĂnas transportadoras, ubicadas en las paredes de los vasos sanguĂneos del cerebro, cogen y extraen selectivamente las molĂ©culas deseadas de la sangre al cerebro.
Las cĂ©lulas dentro y en cada lado de la barrera hematoencefálica están en comunicaciĂłn constante sobre quĂ© molĂ©culas dejar pasar y cuándo hacerlo. Por ejemplo, si las cĂ©lulas nerviosas en una regiĂłn del cerebro están trabajando, enviarán una señal a los vasos sanguĂneos para que se dilaten, permitiendo que los nutrientes que actĂşan en las cĂ©lulas viajen rápidamente de la sangre a las cĂ©lulas nerviosas que lo necesitan.